Las 1000 opciones antes de ir a juicio

Las mil opciones antes del juicio.

Uno de los más grandes mitos que existen sobre la abogacía es que los abogados nos dedicamos exclusivamente a fabricar juicios.

Nada más lejos de la realidad.

Existen muchas instancias previas a un juicio y, salvo que seas uno de los grandes estudios jurídicos de la City, ir a juicio no suele ser rentable.

Los juicios implican un enorme compromiso de tiempo y dinero tanto para el abogado como para el cliente.

Llevo años (muchos) en el mundo legal y he llegado a la conclusión de que el principal culpable de este mito es la industria cinematográfica.

Foto de la serie «SUITS»

Gracias a las mil películas y series al estilo “SUITS” las personas  cree que los abogados pueden hacer grandes demostraciones de sabiduría frente a juzgados que creen cualquier argumento.

Los protagonistas – ricos y hermosos – ganan juicios sin mayores esfuerzos ni costos.

Por culpa de la industria televisiva  el 70% de los clientes llegan al estudio convencidos que van a tener un espectacular juicio en pocos días.

Personalmente entiendo que el juicio, por supuesto no lo descarto y muchas veces es la única manera de que la persona que haya sufrido un daño pueda recibir una reparación.

Un acuerdo en una instancia pre judicial suele ser siempre beneficioso para las dos partes y por suerte cada vez veo más colegas que se inclinan por esta metodología de trabajo.

Llevalo esto que te planteo a cualquier tipo de relación y vas a ver que “la solución de conflictos” es aplicable a todo!

Supongamos que tenés un problema con tu pareja, primero lo conversas, planteas el problema.

Si al tiempo  todo sigue igual, tenés una segunda charla en un tono menos amigable y dejas claro cuáles pueden ser las consecuencias si no se resuelve, pero siempre dejando abierto al dialogo.

Si vez que es necesario avanzas con un “ultimatum” y si no hay respuesta, salís con artillería pesada.

Exactamente lo mismo pasa en el ámbito legal. Abrís el dialogo, pletéas posibles soluciones, tratas de resolver el problema por fuera de los tribunales y si no es posible llegar a un acuerdo, vas a juicio.

Foto REAL de un juzgado

Una de las preguntas más habituales que me hacen cuando planteo mi punto de vista es
¿Cuales son los beneficios de no ir directamente a juicio?

Podría directamente mostrar esta foto y decir:  Evitas que tu caso sea uno más de esta pila…

A parte de eso, el beneficios de no ir directamente a juicio es, potencialmente: EL AHORRO:

Si llegás a un acuerdo podés ahorrar tiempo y plata.

TIEMPO: en un juicio existen determinados “pasos procesales” que tienen que cumplirse sí o sí y a eso hay que sumarle los tiempos de la justicia que no son nada cortos y sabemos bien que no todas las personas pueden esperar años para que sus problemas sean resueltos.

PLATA: Todo esta continuidad en el tiempo de los juicios implica una pérdida de plata.
Generalmente los abogados no cobramos honorarios o adelanto de honorarios cuando estamos en instancia de negociación (lo que no implica que no puede tener gastos menores ) pero, cuando que se inicia una acción judicial, hay que hacer frente a costos de los que no vas a poder escaparte.

Más tiempo y más plata: un juicio mínimo puede llevarte 3 años de idas y vueltas.  Posiblemente en meses llegues a un acuerdo y en el peor de los casos, si no llegas a un acuerdo, iniciar un juicio y el tiempo que invertiste en las negociaciones nunca va a ser en vano y seguro se licua en lo que dura el proceso.

Siempre digo que iniciar directamente un juicio sin intentar negociaciones, para mí, es perder oportunidades, con probar no perdés nada y podés llegar a ganar mucho.

Y después de todo… ¿porqué no intentarlo? Si te va mal vas a estar en el mismo lugar que si no lo hubieses intentado.

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